Masaje miofascial facial
Masaje miofascial facial
Con frecuencia, las arrugas, los surcos nasogenianos y las denominadas “brylas” se perciben como un problema superficial, relacionado únicamente con la piel y el tejido adiposo subcutáneo.
Sin embargo, en la mayoría de los casos, su origen está en un desequilibrio muscular y fascial que se desarrolla con el tiempo y afecta directamente a la apariencia del rostro.

En la cosmetología actual, las inyecciones estéticas suelen proponerse como una “solución rápida”.  
No obstante, cada vez más mujeres optan de forma consciente por alternativas y deciden prescindir de los rellenos que crean volumen y del botulínico, que bloquea la actividad muscular.

Esto se debe a que estos métodos ofrecen un efecto visual inmediato, pero no actúan sobre los mecanismos profundos de los cambios estéticos.
Además, no son adecuados para todas las personas y pueden estar asociados a riesgos de complicaciones tempranas o tardías, que no siempre permiten una corrección completa ni el retorno a un estado fisiológico saludable de los tejidos.

El masaje miofascial facial es una de las técnicas no invasivas más eficaces, orientada al trabajo con los músculos y las fascias que determinan el óvalo facial, la expresión y los cambios relacionados con la edad.

La metodología permite mejorar el aspecto del rostro y mantener su estado natural y fisiológico sin inyecciones ni intervención quirúrgica, preservando la mímica y los rasgos individuales en cualquier etapa de la vida.
Con frecuencia, las arrugas, los surcos nasogenianos y las denominadas “brylas” se perciben como un problema superficial, relacionado únicamente con la piel y el tejido adiposo subcutáneo.  
Sin embargo, en la mayoría de los casos, su origen está en un desequilibrio muscular y fascial que se desarrolla con el tiempo y afecta directamente a la apariencia del rostro.

En la cosmetología actual, las inyecciones estéticas suelen proponerse como una “solución rápida”.  
No obstante, cada vez más mujeres optan de forma consciente por alternativas y deciden prescindir de los rellenos que crean volumen y del botulínico, que bloquea la actividad muscular.

Esto se debe a que estos métodos ofrecen un efecto visual inmediato, pero no actúan sobre los mecanismos profundos de los cambios estéticos.  
Además, no son adecuados para todas las personas y pueden estar asociados a riesgos de complicaciones tempranas o tardías, que no siempre permiten una corrección completa ni el retorno a un estado fisiológico saludable de los tejidos.

El masaje miofascial facial es una de las técnicas no invasivas más eficaces, orientada al trabajo con los músculos y las fascias que determinan el óvalo facial, la expresión y los cambios relacionados con la edad.

La metodología permite mejorar el aspecto del rostro y mantener su estado natural y fisiológico sin inyecciones ni intervención quirúrgica, preservando la mímica y los rasgos individuales en cualquier etapa de la vida.

Características de la metodología
Cuando los músculos y las fascias permanecen durante un largo periodo en un estado de tensión crónica, esto se refleja en la apariencia del rostro: se acentúan las arrugas y los pliegues, aparece la hinchazón y se pierde la definición del óvalo facial.

El masaje miofascial está orientado a la liberación suave de las tensiones musculares y fasciales mediante técnicas específicas.
Como resultado, los músculos recuperan progresivamente una posición anatómicamente correcta en relación con las estructuras óseas del cráneo, y los tejidos del rostro adoptan una disposición más fisiológica sin traumatizar la piel.

En el trabajo se tiene en cuenta la interrelación entre los músculos del rostro, el cuello y el cuerpo, así como las cadenas fasciales y las asimetrías.
Esto permite actuar no solo sobre las manifestaciones externas, sino también sobre las causas de los cambios estructurales y relacionados con la edad.

Por ejemplo, la tensión crónica y el acortamiento de la parte posterior del cuello, incluida la región occipital, pueden provocar un exceso de tensión en el músculo frontal.
Esto puede manifestarse en la aparición de arrugas horizontales en la frente y de pliegues verticales en la zona del entrecejo.

Cuando los músculos y las fascias permanecen durante un largo periodo en un estado de tensión crónica, esto se refleja en la apariencia del rostro: se acentúan las arrugas y los pliegues, aparece la hinchazón y se pierde la definición del óvalo facial.

El masaje miofascial está orientado a la liberación suave de las tensiones musculares y fasciales mediante técnicas específicas.
Como resultado, los músculos recuperan progresivamente una posición anatómicamente correcta en relación con las estructuras óseas del cráneo, y los tejidos del rostro adoptan una disposición más fisiológica sin traumatizar la piel.

En el trabajo se tiene en cuenta la interrelación entre los músculos del rostro, el cuello y el cuerpo, así como las cadenas fasciales y las asimetrías.
Esto permite actuar no solo sobre las manifestaciones externas, sino también sobre las causas de los cambios estructurales y relacionados con la edad.

Por ejemplo, la tensión crónica y el acortamiento de la parte posterior del cuello, incluida la región occipital, pueden provocar un exceso de tensión en el músculo frontal.
Esto puede manifestarse en la aparición de arrugas horizontales en la frente y de pliegues verticales en la zona del entrecejo.


La alteración de la estática cervical favorece el desplazamiento de los tejidos de la parte inferior del rostro, lo que con el tiempo puede manifestarse en la aparición del doble mentón y en la pérdida de definición del óvalo facial.
El hipertonus crónico de los músculos masticadores suele estar relacionado con la formación de surcos nasogenianos profundos y de las denominadas “brylas”.

Cuando es necesario, se aplica la técnica bucal —un trabajo a través de la cavidad oral— que permite actuar sobre músculos profundos inaccesibles mediante la corrección externa.

Se trata siempre de un trabajo individualizado, no de un conjunto de maniobras estándar.
Por este motivo, el masaje miofascial facial no se concibe como un procedimiento rápido, sino como un proceso que requiere tiempo, atención al detalle y comprensión de las interrelaciones anatómicas.

A diferencia de las técnicas de masaje clásicas, en esta metodología no se utilizan movimientos deslizantes.

El trabajo se realiza sobre piel seca, sin el uso de aceites ni cremas.
Esto permite mantener un contacto preciso con los tejidos y controlar la profundidad y la dirección del воздействo, lo cual es fundamental para una corrección muscular y fascial eficaz.

La alteración de la estática cervical favorece el desplazamiento de los tejidos de la parte inferior del rostro, lo que con el tiempo puede manifestarse en la aparición del doble mentón y en la pérdida de definición del óvalo facial.
El hipertonus crónico de los músculos masticadores suele estar relacionado con la formación de surcos nasogenianos profundos y de las denominadas “brylas”.

Cuando es necesario, se aplica la técnica bucal —un trabajo a través de la cavidad oral— que permite actuar sobre músculos profundos inaccesibles mediante la corrección externa.

Se trata siempre de un trabajo individualizado, no de un conjunto de maniobras estándar.
Por este motivo, el masaje miofascial facial no se concibe como un procedimiento rápido, sino como un proceso que requiere tiempo, atención al detalle y comprensión de las interrelaciones anatómicas.

A diferencia de las técnicas de masaje clásicas, en esta metodología no se utilizan movimientos deslizantes.

El trabajo se realiza sobre piel seca, sin el uso de aceites ni cremas.
Esto permite mantener un contacto preciso con los tejidos y controlar la profundidad y la dirección del воздействo, lo cual es fundamental para una corrección muscular y fascial eficaz.
¿Para quién es adecuada la metodología
y qué resultados se pueden obtener?
¿Para quién es adecuada la metodología
y qué resultados se pueden obtener?

El masaje miofascial modelador facial está indicado para quienes eligen un enfoque natural y fisiológico en la corrección de los cambios relacionados con la edad, sin inyecciones ni intervenciones agresivas, así como para la prevención de los procesos de envejecimiento.

La metodología resulta especialmente adecuada si:


• están presentes arrugas de expresión marcadas, pliegues y surcos nasogenianos;
• el óvalo facial ha perdido definición, aparecen “brylas” o doble mentón;
• existe hinchazón, bolsas bajo los ojos o pérdida de firmeza de la piel;
• se observa un tono muscular reducido, con cejas o párpados descendidos;
• hay asimetrías y tensión muscular crónica;
• es importante conservar la mímica y los rasgos individuales del rostro.


Como resultado de un tratamiento en curso o de un trabajo regular,
es posible observar:


• un óvalo facial más definido y tonificado;
• elevación de las comisuras de los ojos, las cejas y los labios;
• suavización de las arrugas de expresión y de los pliegues;
• disminución de la hinchazón y reducción de las bolsas bajo los ojos;
• mejora de la calidad de la piel gracias a la normalización de la nutrición de los tejidos;
• un aspecto general más descansado, con una expresión facial abierta y relajada.



El masaje miofascial modelador facial está indicado para quienes eligen un enfoque natural y fisiológico en la corrección de los cambios relacionados con la edad, sin inyecciones ni intervenciones agresivas, así como para la prevención del envejecimiento.


La metodología resulta especialmente adecuada si:


• están presentes arrugas de expresión marcadas, pliegues y surcos nasogenianos;
• el óvalo facial ha perdido definición, aparecen “brylas” o doble mentón;
• existe hinchazón, bolsas bajo los ojos o pérdida de firmeza de la piel;
• se observa un tono muscular reducido, con cejas o párpados descendidos;
• hay asimetrías y tensión muscular crónica;
• es importante conservar la mímica y los rasgos individuales del rostro.


Como resultado de un tratamiento en curso o de un trabajo regular,
es posible observar:


• un óvalo facial más definido y tonificado;
• elevación de las comisuras de los ojos, las cejas y los labios;
• suavización de las arrugas de expresión y de los pliegues;
• disminución de la hinchazón y reducción de las bolsas bajo los ojos;
• mejora de la calidad de la piel gracias a la normalización de la nutrición de los tejidos;
• un aspecto general más descansado, con una expresión facial abierta y relajada.


Combinación con BMS
Combinación con BMS

En el ámbito estético, el masaje miofascial facial se complementa con frecuencia con la estimulación biomecánica instrumental (BMS), ya sea dentro de una misma sesión o como parte de un tratamiento en curso.

Estos métodos se potencian mutuamente y permiten un trabajo más profundo y global sobre el rostro.
La combinación de la técnica miofascial manual con la estimulación biomecánica proporciona un resultado estético más marcado y estable que la aplicación de cada método por separado.

El formato y el número de sesiones se determinan de manera individual.  
Por lo general, el tratamiento consta de 10 a 15 sesiones, con una frecuencia de días alternos o dos veces por semana, en función del estado de los tejidos y de los objetivos planteados.

La duración de una sesión suele oscilar entre 1,5 y 2 horas, dependiendo del formato elegido y de las necesidades específicas.
Este tiempo es necesario para realizar un trabajo manual completo y, cuando procede, combinarlo con la estimulación biomecánica.



En el ámbito estético, el masaje miofascial facial se complementa con frecuencia con la estimulación biomecánica instrumental (BMS), ya sea dentro de una misma sesión o como parte de un tratamiento en curso.

Estos métodos se potencian mutuamente y permiten un trabajo más profundo y global sobre el rostro.
La combinación de la técnica miofascial manual con la estimulación biomecánica proporciona un resultado estético más marcado y estable que la aplicación de cada método por separado.

El formato y el número de sesiones se determinan de manera individual.
Por lo general, el tratamiento consta de 10 a 15 sesiones, con una frecuencia de días alternos o dos veces por semana, en función del estado de los tejidos y de los objetivos planteados.

La duración de una sesión suele oscilar entre 1,5 y 2 horas, dependiendo del formato elegido y de las necesidades específicas.
Este tiempo es necesario para realizar un trabajo manual completo y, cuando procede, combinarlo con la estimulación biomecánica.


Información importante antes de la reserva
Información importante antes de la reserva

El masaje miofascial facial se realiza únicamente sobre piel sana y en ausencia de intervenciones que alteren la estructura y la movilidad de los tejidos.

Si en el momento de la consulta existen condiciones en las que el trabajo manual profundo sobre músculos y fascias está contraindicado, se recomienda posponer o excluir la realización del procedimiento.

Entre estas condiciones se incluyen:

• procesos inflamatorios activos y erupciones cutáneas pronunciadas;
• procesos virales activos, incluido el herpes en fase de brote;
• infecciones cutáneas y afecciones fúngicas;
• exacerbación de enfermedades dermatológicas;
• lesiones cutáneas, cicatrices recientes o heridas no cicatrizadas;
• presencia de múltiples papilomas en la zona de trabajo prevista;
• abundancia de nevus (lunares) en el área del rostro y el cuello, que limite una manipulación manual segura;
• procesos inflamatorios agudos en el organismo y fiebre;
• presencia de implantes en los tejidos faciales;
• hilos tensores implantados;
• rellenos dérmicos en la zona prevista de trabajo;
• inyecciones de toxina botulínica.

La presencia de productos inyectables en los tejidos faciales limita la posibilidad de realizar un trabajo miofascial profundo.  
Esto se debe a que dichas intervenciones modifican la movilidad de los tejidos, su respuesta al trabajo manual y los mecanismos fisiológicos de recuperación.

En el caso de la toxina botulínica, se altera la transmisión neuromuscular, lo que hace que el trabajo completo con los músculos resulte poco eficaz y pueda influir en la duración del efecto del producto.

Los rellenos dérmicos y los hilos, bajo una estimulación manual profunda, pueden desplazarse o degradarse con mayor rapidez, dificultando la obtención de un resultado predecible y seguro.

Los rellenos en la zona de los labios no constituyen una contraindicación, ya que no participan en la corrección muscular y fascial profunda del rostro.

En determinados casos, cuando las intervenciones inyectables previas han dejado de satisfacer y existe un deseo de recuperar un estado más fisiológico de los tejidos, la posibilidad de realizar el procedimiento se valora de manera individual tras evaluar el estado actual.

Antes de realizar la reserva, se recomienda revisar atentamente la información disponible en el sitio web para tomar una decisión consciente sobre la posibilidad de llevar a cabo el procedimiento.


El masaje miofascial facial se realiza únicamente sobre piel sana y en ausencia de intervenciones que alteren la estructura y la movilidad de los tejidos.

Si en el momento de la consulta existen condiciones en las que el trabajo manual profundo sobre músculos y fascias está contraindicado, se recomienda posponer o excluir la realización del procedimiento.

Entre estas condiciones se incluyen:

• procesos inflamatorios activos y erupciones cutáneas pronunciadas;
• procesos virales activos, incluido el herpes en fase de brote;
• infecciones cutáneas y afecciones fúngicas;
• exacerbación de enfermedades dermatológicas;
• lesiones cutáneas, cicatrices recientes o heridas no cicatrizadas;
• presencia de múltiples papilomas en la zona de trabajo prevista;
• abundancia de nevus (lunares) en el área del rostro y el cuello, que limite una manipulación manual segura;
• procesos inflamatorios agudos en el organismo y fiebre;
• presencia de implantes en los tejidos faciales;
• hilos tensores implantados;
• rellenos dérmicos en la zona prevista de trabajo;
• inyecciones de toxina botulínica.

La presencia de productos inyectables en los tejidos faciales limita la posibilidad de realizar un trabajo miofascial profundo.
Esto se debe a que dichas intervenciones modifican la movilidad de los tejidos, su respuesta al trabajo manual y los mecanismos fisiológicos de recuperación.

En el caso de la toxina botulínica, se altera la transmisión neuromuscular, lo que hace que el trabajo completo con los músculos resulte poco eficaz y pueda influir en la duración del efecto del producto.

Los rellenos dérmicos y los hilos, bajo una estimulación manual profunda, pueden desplazarse o degradarse con mayor rapidez, dificultando la obtención de un resultado predecible y seguro.

Los rellenos en la zona de los labios no constituyen una contraindicación, ya que no participan en la corrección muscular y fascial profunda del rostro.

En determinados casos, cuando las intervenciones inyectables previas han dejado de satisfacer y existe un deseo de recuperar un estado más fisiológico de los tejidos, la posibilidad de realizar el procedimiento se valora de manera individual tras evaluar el estado actual.

Antes de realizar la reserva, se recomienda revisar atentamente la información disponible en el sitio web para tomar una decisión consciente sobre la posibilidad de llevar a cabo el procedimiento.

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